Caso clínico: OTITIS

cat1La otitis canina es la inflamación del oído, ya sea a nivel interno (parte no visible), medio (parte interna visible) o externo (parte externa de la oreja). Puede afectar a una de estas partes o incluso a todas, a un solo oído o a ambos. No obstante, la más común en los perros es la otitis externa, la cual hace referencia a la inflamación del epitelio de revestimiento del conducto auditivo.

La otitis canina puede producirse por varios motivos, no obstante las causas más comunes son las alergias, en perros atópicos o de reacciones adversas a los alimentos, pueden provocar procesos alérgicos que pueden afectar al conducto auditivo externo, provocando otitis; las bacterias, el agua que por no saber bañar a la mascota ingresa al conducto auditivo y presenta un enrojecimiento de las orejas, pus y cerumen abundante y maloliente; parásitos, el más común es el ácaro, el cual se extiende muy rápidamente y provoca la irritación del oído de nuestro perro y la aparición de secreción de color marrón o incluso negra, formada por cerumen y sangre, y un olor muy fuerte; cuerpos extraños provocándole un rascado excesivo y brusco del propio animal puede provocarle traumatismos en el interior del oído y la consiguiente otitis canina (una pelea con otro perro también puede ser el causante); desórdenes de la queratinización, los perros propensos a tener trastornos seborreicos suelen tener otitis externa con abundante cerumen (esto ocurre sobre todo en razas como el Husky Siberiano o el Malamute de Alaska).

    Los síntomas más comunes que presentan los perros con otitis son:

    • Sacudidas frecuentes de la cabeza y rascado de las orejas
    • Si la infección solo ocurre en un oído, el perro girará la cabeza hacia el lado dañado o, en caso de perros con las orejas rectas hacia arriba, bajará la oreja afectada
    • Aumento de cerumen
    • Secreción de color amarillenta, marrón o negra
    • Enrojecimiento del oído
    • Fuerte olor a rancio en otitis ceruminosas o a putrefacto en otitis caninas graves
    • Aparición de pus
    • Cambios de comportamiento hacia una conducta agresiva, provocados por el dolor
    • Pérdida de la audición en otitis graves.

    El veterinario diagnosticará la otitis canina mediante las causas que la han producido y recetará el tratamiento más adecuado para curarla. En general, todos los tratamientos han de seguir los mismos pasos y, lo primero que hará el veterinario será una limpieza del oído de tu perrito para facilitar la eliminación de los causantes.

    Una vez hecha la limpieza del oído, el veterinario recetará unas gotas para el oído, específicas para el tipo de otitis que sufra tu perro. Deberás aplicárselas tú mismo todos los días, durante un periodo determinado. Antes de ponerle las gotas a tu perro, tendrás que limpiarle el oído utilizando la solución de lavado que te indique el veterinario, masajeando suavemente el oído de tu perro durante medio minuto mientras realizas el lavado, y secando lo mejor posible el oído para evitar que el agua y la solución se queden dentro.